El principio del final de Contador
septiembre 30th, 2010 § 3 comentarios
El titular puede parecer excesivo, dramático, pero no lo es. Hoy, lamentablemente, la imagen de Alberto Contador, ciclista profesional ganador de 3 Tour de Francia, comienza un declive que puede ser lento y prolongado, si finalmente se demuestra que su positivo por clembuterol es una anécdota, o rápido y definitivo, si la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) demuestran que es un caso claro de consumo de sustancias prohibidas.
Y es que la imagen, la reputación, del ciclista es mucho más frágil que su bicicleta. La reputación de una persona pública es difícil de construir, lenta en el proceso, en el caso de Contador, a base de pedaladas, de sufrimiento y de victorias. Sin embargo, derribarla es sencillo, un sólo comentario en un medio de comunicación, una declaración de una institución como la UCI o la WADA y toda su carrera se pone inmediata e irremediablemente en duda. De momento está suspendido y tendrá que demostrar su inocencia.
Yo no conozco a Alberto Contador y no pondré la mano en ningún fuego por él. Tampoco lo condeno, no tengo motivos. No dudo de las agencias, su trabajo es incuestionable, puesto que no responde a intereses malintencionados. Sin tomar partido por ninguna de las partes, lo que si es evidente es que estamos ante un problema de gestión de la imagen (por parte del ciclista), de la comunicación (por parte de las agencias) y de confianza del público en sus ídolos.
“Lo que más me preocupa es la gente, que disfruta con un deporte y le hacen dudar”, dice Contador en una entrevista que estoy escuchando en el Telediario de TVE. Efectivamente, ese es el gran problema de la reputación. Si se pierde la confianza, recuperarla es mucho más difícil que volver a ganar otro Tour, que batir otro récord. Y la duda es suficiente. Incluso si todas las instituciones decidiesen que el ciclista es inocente, que no hubo jamás intención de doparse, que no engañó a nadie, siempre quedará la duda. Siempre aparecerá alguien que recuerde que una vez dio positivo (los que crecimos con Perico Delgado recordamos que en 1988 la duda también voló sobre su bicicleta, o que Lance Armstrong también ha sufrido el acoso del dopaje, aunque jamás se pudiera demostrar nada).
No me importa el resultado de este caso (desde el punto de vista personal, sí), sino el ejemplo que supone para aquellos que necesitan cuidar su imagen, su reputación. Hablo de personajes públicos, de empresarios, que hacen de su marca su mayor activo y que viven siempre intentando mantener el tono, sin altibajos, sin estridencias. También para aquellos que desde las instituciones tienen el privilegio de ser importantes líderes de opinión, que son capaces de poner en duda a los demás y, por tanto, una gran responsabilidad.
Y si es necesario extraer una moraleja, que no sea que los ciclistas son unos tramposos, que no se pueden subir cinco puertos de montaña sin doparse o que la UCI tiene manía a los españoles que ganan. Confianza, esa es la moraleja. Y si se equivoca alguien, que pida perdón con humildad y todos aprenderemos algo.
He escuchado la rueda de prensa que ha dado Alberto Contador esta mañana. No sé si será porque tiene un buen asesor de imagen, un buen (y acertado) amigo o porque realmente es inocente. En este sentido, como hace el autor del post, no tomaré partido. Pero la verdad es que el enfoque que le ha dado a su intervención ha sido brillante: ha explicado, con naturalidad y sencillez, una secuencia de hechos que PARECEN incuestionables. Y le exculpan.
Y es que la imagen se basa en “lo que se es”, pero se construye sobre “lo que se parece”.
Efectivamente, la reputación se sustenta sobre lo que los demás perciben de nosotros y la confianza en que eso sea natural y veraz. Como leía esta misma mañana en el libro de Jeff Jarvis (Y Google ¿Cómo lo haría?) lo importante no es ser infalible (nadie lo es), sino aprender de los errores y disculparse cuando cometemos uno. Y esto no lo digo sólo por Contador, también por la UCI. Hasta que se resuelva el conflicto, no sabremos cuál de los dos ha cometido el error.
[...] casi dos años decía en este mismo blog que Contador ya no sería Contador. La sombra del dopaje, fuese o no cierto, le perseguiría [...]